Cómo saber si el agua de tu casa tiene mucha cal

La cal deja rastro en el aireador del grifo, la mampara y las resistencias. Pero esas señales no te dicen cuánta dureza tienes, y esa cifra es la que decide si te compensa hacer algo.

Actualizado el Por la Redacción de La Guía del Agua8 min de lectura

La cal deja rastro. Antes de gastarte un euro en nada, mira el aireador de tu grifo, la mampara de la ducha y la resistencia del hervidor: si hay depósito blanco y cuesta quitarlo, tienes agua dura. Pero ninguna de esas señales te dice cuánta dureza tienes, y esa cifra es la que decide si te compensa hacer algo. Se mide en unos minutos y casi siempre puedes consultarla gratis.

Las seis señales que sí indican cal

Van ordenadas de más a menos fiable. Las tres primeras son bastante concluyentes por sí solas; las tres últimas admiten otras explicaciones.

1. Costra blanca en el aireador del grifo

El aireador es la rejilla que se enrosca en la punta del grifo. Desenrósalo —normalmente sale con la mano o con unos alicates y un trapo— y míralo a contraluz. Si los orificios están parcialmente cegados por una costra blanquecina y dura, eso es carbonato cálcico precipitado.

Es la señal más directa que existe, porque ahí se concentra todo lo que arrastra el agua de tu instalación. Un aireador limpio a los seis meses de uso apunta a agua blanda o media; uno que hay que raspar cada dos meses, a agua bastante dura.

2. Depósito que no se va con agua en mampara y grifería

La diferencia entre suciedad y cal es sencilla de comprobar: la suciedad sale frotando con agua, la cal no. Necesita un ácido suave —vinagre, ácido cítrico— y unos minutos de contacto.

Si pasas el dedo por la mampara seca y notas rugosidad, y esa rugosidad resiste al agua pero cede al vinagre, es cal.

3. Incrustación en resistencias

Abre el hervidor eléctrico y mira el fondo. Una capa blanca, a veces con tonos grisáceos, adherida a la resistencia o a la base, es la misma sal precipitada por efecto del calor. Lo mismo vale para la resistencia de la lavadora o del lavavajillas si tienes acceso a ella.

Este es el punto donde la dureza cuesta dinero de verdad: la incrustación actúa como aislante térmico y obliga al aparato a consumir más para calentar lo mismo.

4. Poca espuma con el jabón

El calcio y el magnesio reaccionan con el jabón y forman un residuo insoluble en lugar de espuma. Si necesitas bastante más gel o detergente del que indica el envase para que haga espuma, es un indicio razonable.

Ojo: los geles y champús modernos llevan tensioactivos sintéticos que espuman incluso en agua dura, así que la señal se ha vuelto menos fiable que hace veinte años. Con jabón de pastilla se aprecia mucho mejor.

5. Ropa áspera al tacto

Ese mismo residuo de calcio y jabón se queda entre las fibras y endurece el tejido. Se nota sobre todo en toallas y camisetas de algodón, y aumenta lavado a lavado.

Admite otras causas —exceso de detergente, falta de aclarado, secadora— así que por sí sola no confirma nada.

6. Marcas al secarse el agua

Gotas que al evaporarse dejan un cerco blanco en cristales, encimeras o cubertería. Es cal, pero en cantidades tan pequeñas que aparece incluso con durezas moderadas. Sirve como pista, no como diagnóstico.

Tres cosas que la gente confunde con cal y no lo son

Esto ahorra bastantes compras innecesarias.

El agua sale blanquecina del grifo y se aclara sola. Llena un vaso y obsérvalo. Si la turbidez desaparece de abajo hacia arriba en menos de un minuto, es aire disuelto liberándose por el cambio de presión. No tiene nada que ver con la dureza y no requiere ninguna intervención.

El agua sabe raro. La dureza no produce un sabor característico que puedas identificar con fiabilidad. Lo que sí se percibe con facilidad es el cloro de la desinfección, que es otra cosa completamente distinta y se corrige dejando reposar el agua o con un filtro de carbón.

Tengo la piel seca, luego el agua es dura. La sequedad cutánea depende del jabón que uses, de la temperatura del agua, de la duración de la ducha, de la humedad ambiente y de tu propia piel. La dureza puede contribuir, pero atribuirle todo el problema lleva a instalar un equipo caro y seguir con la piel igual.

Confirmarlo: la cifra, no la impresión

Las señales anteriores te dicen que hay cal. No te dicen cuánta, y sin esa cifra no puedes decidir nada ni pedir un presupuesto que tenga sentido.

La dureza total es, en la práctica, la concentración de calcio y magnesio disueltos en el agua. En España se expresa habitualmente en grados franceses (°fH), donde 1 °fH equivale a 10 mg/L de carbonato cálcico. También verás grados alemanes (°dH) y miligramos por litro; conviene mirar siempre la unidad antes de comparar cifras, porque un mismo agua puede parecer el triple de dura según cómo se exprese.

Tienes dos vías, y merece la pena usar las dos:

Consultar el análisis de tu suministrador

Las entidades que suministran agua de consumo están obligadas a poner a disposición de los usuarios la información sobre su calidad, y la dureza suele figurar en ella. Búscalo en la web de tu compañía municipal o pídelo directamente. Es gratis y es un dato oficial.

Tiene una limitación importante: ese valor corresponde al agua que sale de la red, no necesariamente a la que llega a tu grifo. Entre ambos puntos hay una acometida, un contador y la instalación interior del edificio.

Medirlo tú

Una tira reactiva cuesta unos pocos euros y da una lectura orientativa en menos de un minuto. Un kit de titulación por gotas es algo más laborioso y bastante más preciso.

Si lo haces, hazlo bien: deja correr el agua treinta segundos antes de tomar la muestra, usa agua fría del grifo que más utilices, y repite la medición al menos dos veces. Si las dos lecturas no coinciden, repite una tercera.

Qué significa el número que te salga

Las clasificaciones varían entre fuentes y no hay un umbral universal, pero este reparto es el que se maneja habitualmente:

Desliza la tabla para comparar todas las columnas.

Clasificación orientativa de la dureza del agua
Dureza (°fH) Equivale a (mg/L CaCO₃) Clasificación Qué implica en casa
Menos de 7 Menos de 70 Muy blanda Sin incrustación apreciable. No hay nada que tratar.
7 – 14 70 – 140 Blanda Depósito muy leve. Limpieza normal suficiente.
14 – 22 140 – 220 Media Aparece cal en aireadores y mampara. Se controla con mantenimiento.
22 – 32 220 – 320 Dura Incrustación visible y recurrente. Merece la pena valorar opciones.
Más de 32 Más de 320 Muy dura Incrustación rápida en resistencias y tuberías de agua caliente.

Una aclaración que en este sector se omite con frecuencia: la dureza es un parámetro con efectos domésticos, no un indicador de que el agua no sea potable. Un agua muy dura puede ser perfectamente apta para consumo. Molesta, incrusta y encarece el mantenimiento, pero eso es una cuestión distinta de la seguridad sanitaria.

Qué hacer con el resultado

Depende de la cifra, y la respuesta correcta a menudo es «nada».

  • Por debajo de 15 °fH: no hay problema que resolver. Si alguien te ofrece un equipo con estos valores, pídele que te explique qué va a mejorar exactamente.
  • Entre 15 y 25 °fH: zona intermedia. Suele bastar con descalcificar periódicamente los electrodomésticos y limpiar el aireador cada pocos meses. Un equipo de tratamiento es una opción de comodidad, no una necesidad.
  • Por encima de 25 °fH: aquí el coste de no hacer nada empieza a ser real, sobre todo en el circuito de agua caliente. Tiene sentido pedir presupuesto y comparar.

Antes de decidir, ten en cuenta tres factores que cambian el cálculo tanto como la propia dureza: cuántas personas viven en casa, si tienes caldera o termo eléctrico —el agua caliente es donde precipita el carbonato— y si eres propietario o inquilino.

Preguntas frecuentes


¿Cada cuánto debería medir la dureza?

Si el suministro no cambia, una vez es suficiente. Conviene repetir la medición si tu compañía cambia el origen del agua, si te mudas o si notas un cambio brusco en la cantidad de depósito.


¿La dureza es igual en toda la vivienda?

Prácticamente sí en el agua fría. En el circuito de agua caliente la situación es distinta: parte del carbonato ya ha precipitado en el termo o la caldera, así que una medición ahí no refleja la dureza real de entrada. Mide siempre en agua fría.


¿Puedo fiarme de una tira reactiva?

Para decidir si tienes un problema, sí. Da un valor orientativo con un margen razonable. Para dimensionar un equipo, el instalador hará su propia medición, y es normal que lo haga.


¿El agua dura estropea las tuberías?

En tuberías de agua fría la incrustación es lenta y rara vez llega a ser un problema en la vida útil de una instalación doméstica. Donde sí importa es en el circuito de agua caliente y en las resistencias, porque el calor acelera mucho la precipitación.


Fuentes y referencias

  1. [Fuente oficial] Organización Mundial de la Salud. Documento de referencia sobre dureza en el agua de consumo, elaborado para las Guías para la calidad del agua potable.
  2. [Fuente oficial] Ministerio de Sanidad de España. Sistema de Información Nacional de Agua de Consumo (SINAC).
  3. [Manual técnico] Normativa española vigente sobre criterios sanitarios de la calidad del agua de consumo, en lo relativo a información al consumidor.

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